Abr 07

Manifiesto

Por Ciudadanos por la república

Es nuestro convencimiento que la República ha de ser la manera de constituirnos, como organización política más propia y digna de las personas que han de convivir fraternalmente, libres e iguales, inspirados por la razón y la palabra. Sostenemos que sólo en una comunidad dirigida hacia el bien común, cuyo patrimonio es de todos, del pueblo, se puede alcanzar el objetivo de construir una sociedad buena y justa, que promueva personas buenas y justas, verdaderos ciudadanos.

El republicanismo que manifestamos no es solo la reivindicación de una forma de gobierno, la República, opuesta a otra, la monarquía, sino que se extiende a otros ámbitos, inspirados en la más amplia concepción del pensamiento que mantenemos. Los republicanos somos herederos de una de las más nobles tradiciones del pensamiento y la acción política. Tradición milenaria en el mundo civilizado y que ha protagonizado en nuestro país los momentos más fecundos, y realizado el esfuerzo más renovador y progresista de la cultura y la sociedad españolas. Solo la más sangrienta de las tiranías pudo quebrantar aquella movilización ciudadana. De tan larga y ominosa tiranía nos ha quedado la penosa herencia del olvido, y la desaparición de las virtudes cívicas, que pretendemos recuperar para las generaciones futuras.

La concepción de la vida política que pretendemos con la República es la de un orden verdaderamente democrático, emanado de la responsabilidad pública de la ciudadanía. Esta responsabilidad republicana, debe estar unida al ejercicio de la ética en lo político y la práctica de la Virtud Cívica, que obliga a los ciudadanos a participar activamente, y a los políticos a promover dicha participación en aras del bien común, la justicia y la igualdad. La República preconiza la democracia como una plaza abierta, un foro para la palabra, no como un mercado, en el que los débiles están sometidos a los fuertes.

La arquitectura política debe construir una República participativa y no solo representativa. Una República laica en la que impere la libertad de conciencia y la autonomía del Estado frente a todas las religiones y credos teocráticos.

La arquitectura social que pretendemos, prefiere los frutos del trabajo y el esfuerzo personal y colectivo, al egoísmo de la herencia y la insolidaridad. Queremos una República cimentada sobre la cultura y la enseñanza, la ciencia, la técnica y trabajo digno. Una  República moderna, atenta a la evolución y la realidad de los pueblos, que aspira a extender los valores humanísticos frente a la implantación del capitalismo global, agresivo e insolidario.

La arquitectura constitucional a la que aspiramos, ha de articular instituciones y órganos de participación y representación ciudadana, donde los mejores lo sean por sus méritos personales, no por su sangre o su casta, basándose en privilegios onerosos y arcaicos.
Para alcanzar estos nobles objetivos, como en otros puntos del Estado, se constituye en la provincia de Cuenca un movimiento republicano, a cuya incorporación os invitamos fraternalmente.

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